Croquetillas de huevo y zanahoria

Desde que sigo la dieta, no había vuelto a cocinar croquetas.

Más que nada, por temor a que la harina elegida no me ofreciese el mismo resultado que la habitual de trigo o por dudar con respecto a qué sustituiría al pan rallado, a la hora del rebozado.

Pero el viernes me decidí a probar y el resultado no me disgustó en absoluto 🙂

Lo primero que hice fue poner un huevo ecológico y una zanahoria a cocer, para el relleno. Al mismo tiempo, cogí un puñado de almendras al natural y las pasé por el mortero, con el fin de utilizar esas almendras trituradas para rebozar. Tras picar el huevo y la zanahoria cocidos, me puse manos a la obra con la bechamel. No sabría deciros las cantidades utilizadas de harina de espelta integral y leche de avena, puesto que iba añadiendo a la sartén (en la que previamente había vertido una cuchada sopera de aceite de oliva virgen extra)  a medida que veía necesario. Una vez lista la bechamel (no olvidéis la pizquita de sal -yo últimamente utilizo la del Himalaya), la mezclé con la zanahoria y el huevo y lo dejé reposar hasta el sábado. El paso definitivo os lo podéis imaginar: fui haciendo las croquetillas ayudándome de una cuchara, luego las pasaba por huevo batido y, posteriormente, por la almendra molida, antes de ir a la sartén.

Mi opinión objetiva:

– La almendra me ofrecería un mejor rebozado si la hubiese triturado en el molinillo del café, opción que barajé pero no llevé a cabo.

– La harina de espelta integral me resultó más difícil de ligar con la leche que la de trigo, quizá la próxima vez pruebe con harina de avena.